La Mirada del Aguila

 

 

Así debiera  ser la manera de mirar del terapeuta floral cuando se dispone a tender su mano y su corazón a quien tiene enfrente. Una mirada amplia, abarcadora y sagaz que le impida centrarse en un solo detalle y, por el contrario, le otorgue una perspectiva global para situarse y comenzar  a dirigir su trabajo.

La gran diferencia entre la medicina y la terapéutica del siglo XX y la de este siglo, es que la primera se proponía con gran entusiasmo DEVOLVER AL ENFERMO A SU ESTADO ANTERIOR (curación de sus afecciones físicas), en cambio hoy el arte de sanar tiene (o debería tener) como objetivo ayudar a la persona enferma a COMPRENDER EL MENSAJE DE SU ENFERMEDAD, DE SU MALESTAR, lo que significa tomarlo de la mano para ayudarlo a DAR UN PASO ADELANTE, A AVANZAR, A EVOLUCIONAR TOMANDO CONCIENCIA DE LO QUE LE ESTÁ SUCEDIENDO. Esto último NO lo afirmo yo, sino que así lo señaló Edward Bach.

En palabras simples, ayudar a la persona que está sufriendo a comprender PARA QUE SE HA ENFERMADO, PARA QUE SE ESTA SINTIENDO MAL.

Porque esta es la base del asunto. Desde esta base se proyecta todo lo demás.

Mi proposición, aguzar la mirada al modo del águila, es entonces enfocar cada detalle y cada señal que entrega el consultante para ir armando un mapa en conjunto que lo ayude a descubrir el mensaje secreto de la enfermedad y/o el malestar.

Por otro lado, los terapeutas florales trabajamos con LA ENERGÍA de aliada. Ella nos entrega las claves y las herramientas para hacer nuestro trabajo. Si voy a ayudar a mi consultante con ENERGÍAS FLORALES, es imperativo  primero conocer DE QUÉ FORMA LA ENERGÍA ESTA DISCURRIENDO EN SUS “CANALES INTERNOS”, SI FLUYE, SE ATASCA O A RATOS FLUYE, A RATOS SE ATASCA. Para averiguar esto los terapeutas disponemos de variadas técnicas, todas ellas basadas en parte en la intuición y en parte en la habilidad de cada terapeuta para traducir las señales que el consultante envía en forma sutil, amparado en ese cobijo de amor, confianza y compasión llamado conexión.  Esas señales son pura información sutil que el terapeuta percibe, elabora y necesita volcar a la comprensión racional que se expresa en el lenguaje.

Soy una convencida del inconmensurable valor de lo anterior. Al considerar esa información sutil sobre la “forma de administrar su energía” del consultante , el terapeuta dispondrá de una brújula que lo guiará con acierto sobre el mapa de vida de su paciente.

Digo “administrar su energía”. Está bien, dirá el lector. Pero ¿cuál energía? ¿cómo puede el terapeuta tener un punto de partida?

Nuevamente acude lo simple y profundo a ayudarnos: ese punto de partida es -simplemente- el MODO EN QUE LA ENERGÍA VITAL, LA ENERGIA UNIVERSAL, LA QUE BAÑA Y DA VIDA A TODO Y QUE ES PERFECTA EN LA NATURALEZA EXCEPTUANDO A LA ESPECIE HUMANA (especialista somos en echar todo a perder)ADQUIERE UNA FORMA DE CIRCULAR EN NOSOTROS QUE DEPENDE DE LOS 4 ELEMENTOS. Así de simple, more Anita, mi hija.

Son los 4 elementos, esas energías básicas que inciden de modo insoslayable en nuestro modo de pararnos en la existencia, los que definen a su vez el modo en que cada uno de nosotros va a “administrar su energía”, cargándola más hacia allá, hacia acá, o hacia acullá.

Está bien, dirá el lector, reflexionando que por algo la medicina china desde hace miles de años ha echado mano a los 4 elementos para resolver los problemas ligados al ser humano, pero ¿cómo es eso de que ellos van a definir mi propia energía?

Así de simple! (gracias Anita por prestarme tu muletilla!)

Si el elemento primordial en la persona es el FUEGO, esa persona IRRADIARÁ SU ENERGÍA VITAL AL MUNDO

Si el elemento primordial de la persona es el AIRE, esta otra persona dejará ascender su energía y ¡plaf!    la detiene cuando esta ha llegado a su mente. Y ahí la deja, dando vueltas como un carrusel.

Si el elemento primordial de la persona es la TIERRA, ella dejará bajar su energía vital hacia donde la llama g (sí, g, la fuerza de gravedad), y allí la mantendrá en acción.

Y si el elemento primordial de la persona es EL AGUA….ayyyyyyyy….esa persona dejará fluir su energía vital hacia las profundidades de sí mismo, hacia su mundo inconsciente, el cual va a adquirir una fuerza inusitada llevando a confundir mundo real con mundo interno…

Interesante,¿no?

Todo esto lo he ido aprendiendo en la consulta. Allí he puesto en práctica lo aprendido de mi gran maestro Luis Jiménez y de otros importantísimos referentes en mi camino. Y he constatado que se cumple al pie de la letra.

En la próxima entrada veremos ejemplos y algunos casos clínicos.

 

HASTA PRONTO!!!!

Anuncios

Published by: mariaestercespedes

Soy Terapeuta Floral desde el año 2002. Número de Registro de la Asociación Gremial de Terapeutas Florales de Chile: 253 y dela SEDIBAC con el registro 2104 Autora de los libros "Terapia Floral para niños de hoy" (en conjunto con la Dra. Amanda Céspedes) , "Flores: Energía que sana" (en colaboración con Cecilia Gálvez), y Era una Gotita, del 2016, todos publicados por Ediciones B