Testimonio de una bailarina

Los terapeutas florales debemos tener siempre presente lo que señaló al respecto de nuestro quehacer Luis Jiménez, el gran terapeuta español que le dio una vuelta de tuerca a ese quehacer, poniéndolo en perspectiva evolutiva. Dijo Luis que podemos utilizar las esencias florales de tres maneras, las tres son válidas según el momento:
– Aplicación de emergencia. En un momento de suma conmoción las energías florales contenidas en el Rescue Remedy van a actuar en cosa de minutos.
– Aplicación “sanitaria”. Enfatizó Edward Bach que el primer deber del terapeuta es aliviar el dolor de su paciente. A esto se refiere Luis al llamar así a la aplicación de las esencias florales con el fin de aplacar los síntomas que están causando malestar. Por ejemplo, un dolor de cabeza tensional remitirá si preparamos una fórmula con Impatiens, White Chestnut, Vervain, Rock Water, Elm, Oak y alguna otra energía floral que aparezca necesaria. Un gran cansancio lo podemos tratar con una fórmula de libre demanda que contenga Olive, Oak, Elm, Wild Rose y Hornbeam.
– Aplicación como ayuda en el camino evolutivo del paciente o consultante.
Esta última es el gran desafío de todo terapeuta floral porque implica ayudar a su paciente a descubrir el PARA QUÉ de su enfermedad, el mensaje implícito en su malestar, en su sufrimiento. Porque ese PARA QUÉ está mostrando que se ha desviado del camino trazado por su sentido de vida.
Debe asimismo el terapeuta floral comprender el trasfondo de las manifestaciones de las emociones, de los sentimientos, de los estados de ánimo, de los pensamientos e ideas recurrentes que han ido surgiendo en el paciente a través del tiempo y confrontar ese trasfondo con la acción floral. Aquí el síntoma posee importancia como el lenguaje de esas manifestaciones en el cuerpo. Ya no representa lo que hay que tratar transpersonalmente con las esencias florales, como en la aplicación sanitaria, sino que es un mensaje personal que viene desde lo más profundo trayendo una historia que pide ser escuchada. Desentrañando esa historia será posible dar el giro al timón, cambiar el rumbo, abrir otras puertas, comenzar a ascender por los peldaños que equivalen a ampliar la consciencia. Solamente permitiendo entrar más luz a nuestro autoconocimiento es posible avanzar, evolucionar. Este es el gran desafío de nosotros los terapeutas, porque contamos con la invaluable ayuda de las energías florales para ayudar a nuestros pacientes a llevar a cabo su golpe de timón.
Anoche finalicé la lectura de un testimonio profundamente sincero, estremecedor y valiente. Es la historia de la bailarina de Auschwitz, Edith Eger, sobreviviente de ese campo de concentración nazi. Edith tiene actualmente 90 años y es doctora en Psicología. Animo a todos mis colegas a leer este libro magistral, del cual rescato los párrafos siguientes que, a mi parecer, están en total concordancia con lo que he escrito al comienzo de esta entrada al blog.
“(…) Si tuviera que ponerle un nombre a mi terapia, probablemente la denominaría terapia electiva, ya que la libertad tiene que ver con la elección; con elegir la compasión, el humor, el optimismo, la intuición, la curiosidad y la expresión personal. Estas son las herramientas que utilizan mis pacientes para liberarse de las expectativas asociadas a los roles, para ser padres atentos y cariñosos consigo mismos, para dejar de transmitir creencias y conductas esclavizadoras, para descubrir que, al final, la respuesta es el amor (…) Una vez que los pacientes descubren por qué han desarrollado un determinado comportamiento (…) pueden asumir la responsabilidad de mantener o no dicho comportamiento. Pueden aprender a cuidarse mejor y a aceptarse: solo yo puedo hacer lo que puedo hacer de la manera que lo puedo hacer”
Edith Eger mantuvo una estrecha amistad con el psiquiatra Viktor Frankl, otro superviviente de los campos de concentración nazis. De él aprendió a ser terapeuta, a ayudar a otros a remontar el dolor, el trauma, la desesperanza. En la página 376 del libro lo cita y a continuación remata con su propia y soberbia reflexión.
Página 376.” Viktor Frankl escribe: La búsqueda por parte del hombre del sentido de la vida constituye una fuerza primaria (…) Este sentido es único y específico en cuanto es uno mismo y uno solo quien tiene que encontrarlo; únicamente así logra encontrar el hombre un significado que satisfaga su propia voluntad de sentido”. Edith agrega: Cuando renunciamos a asumir la responsabilidad por nosotros mismos, estamos renunciando a nuestra capacidad de crear y descubrir sentido. En otras palabras, renunciamos a la vida.
Edward Bach señaló una verdad indiscutible en su Tercer Principio Fundamental. Dijo que en este tránsito que él llamó Día de Colegio, precisamente porque encarnamos para aprender, es nuestro deber y propósito encontrar nuestro sentido de vida. Para eso estamos los terapeutas florales: para ayudar a nuestros pacientes a ir en busca de ese sentido emprendiendo un viaje interior. Las energías florales pondrán la luz que va a iluminar los distintos tramos de ese viaje existencial.
HASTA PRONTO!

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Published by: mariaestercespedes

Soy Terapeuta Floral desde el año 2002. Número de Registro de la Asociación Gremial de Terapeutas Florales de Chile: 253 y dela SEDIBAC con el registro 2104 Autora de los libros "Terapia Floral para niños de hoy" (en conjunto con la Dra. Amanda Céspedes) , "Flores: Energía que sana" (en colaboración con Cecilia Gálvez), y Era una Gotita, del 2016, todos publicados por Ediciones B

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